La Pajuna recupera su presencia en la Sierra de Baza

La Pajuna recupera su presencia en la Sierra de Baza

La llegada de ganado Pajuno a la Dehesa de Moras recupera una actividad ganadera vinculada históricamente a las sierras de Granada

La raza Pajuna vuelve a formar parte del paisaje de la Sierra de Baza. Después de más de veinte años sin ganado vacuno en libertad en la Dehesa de Moras, un grupo de ejemplares de esta raza autóctona andaluza ha regresado a estos pastos de montaña, recuperando un aprovechamiento ganadero que durante generaciones estuvo ligado a este territorio.

La iniciativa comenzó en 2023, cuando el ganadero Víctor Tapias, trasladó hasta la Dehesa de Moras alrededor de un centenar de vacas Pajunas junto con sus becerros desde su explotación de Huéscar. La disponibilidad de pastos en esta zona permitió recuperar el uso ganadero de una superficie que llevaba años sin contar con ganado vacuno.

Actualmente, el rebaño alcanza las 144 vacas, que permanecen en la Sierra de Baza aproximadamente desde mayo hasta diciembre. Con la llegada de las primeras nieves, los animales regresan a la zona de La Losa, en Huéscar, donde continúan el ciclo de aprovechamiento.

Una raza adaptada a las condiciones de montaña

La elección de la Pajuna para este sistema de manejo está estrechamente relacionada con las características de la propia raza. Se trata de un bovino autóctono caracterizado por su rusticidad, capacidad de adaptación y aptitud para desenvolverse en terrenos montañosos, aprovechando los recursos naturales disponibles.

Estas cualidades han permitido que históricamente la Pajuna estuviera vinculada a diferentes zonas de sierra de Andalucía, donde los sistemas de ganadería extensiva aprovechaban los pastos de montaña y los recursos que ofrecía el territorio.

La Dehesa de Moras constituye un ejemplo de este tipo de aprovechamiento. La zona, situada a una elevada altitud y dentro del Parque Natural Sierra de Baza, cuenta con una amplia superficie de pastos que puede ser aprovechada por el ganado mediante un manejo extensivo y adaptado a la disponibilidad estacional de alimento.

En este caso, la superficie destinada al pastoreo supera las 1.000 hectáreas, con una carga ganadera reducida, de aproximadamente una vaca por cada diez hectáreas. Este planteamiento permite realizar un aprovechamiento moderado de los recursos, evitando una presión excesiva sobre el terreno.

Ganadería extensiva y gestión del territorio

La recuperación del ganado Pajuno en la Dehesa de Moras pone también de manifiesto la relación existente entre ganadería extensiva y conservación de los espacios de montaña.

El pastoreo permite aprovechar la vegetación disponible y contribuye al mantenimiento de determinadas zonas abiertas. Entre los recursos aprovechados por los animales se encuentran las carices, conocidas localmente como juncias, que ocupan amplias superficies en esta zona de la sierra.

La presencia controlada de herbívoros contribuye a mantener estos pastizales mediante el consumo de la vegetación y forma parte de la dinámica natural de estos ecosistemas. Al mismo tiempo, el aprovechamiento ganadero puede contribuir a disminuir la cantidad de biomasa vegetal acumulada y, por tanto, a reducir parte del combustible disponible frente al riesgo de incendios forestales.

Para que estos beneficios sean compatibles con la conservación del entorno, resulta fundamental mantener una carga ganadera adecuada y realizar un manejo adaptado a las condiciones de cada zona. En la Dehesa de Moras, los animales no permanecen necesariamente en el mismo lugar durante todo el periodo de pastoreo, sino que se realizan desplazamientos dentro de la finca cuando las condiciones de los pastos lo requieren.

Estos movimientos, realizados mediante trasterminancia, permiten adaptar el aprovechamiento a la disponibilidad de alimento y evitar una presión excesiva sobre determinadas áreas.

Una oportunidad para la conservación de la raza Pajuna

Más allá de su importancia para el territorio, el regreso de estos animales representa una nueva oportunidad para la conservación de la raza Pajuna, considerada una raza autóctona amenazada.

Desde GRAPA, Asociación Nacional de Criadores de la raza Pajuna, trabajamos para fomentar la conservación, mejora y difusión de esta raza y para mantener su patrimonio genético y sus características propias.

La recuperación de la Pajuna en espacios donde históricamente estuvo presente demuestra que la conservación de una raza autóctona no tiene por qué limitarse al mantenimiento de sus censos. También pasa por favorecer que pueda continuar desarrollando aquellas funciones para las que ha sido seleccionada durante generaciones y que forman parte de su adaptación al medio.

En la actualidad, dentro de la raza pueden distinguirse diferentes tipos morfológicos, entre ellos el tipo rondeño y el tipo de Sierra Nevada. Este último está especialmente relacionado con los territorios de montaña granadinos y se caracteriza por animales de menor tamaño relativo, tonalidades rojizas y una notable capacidad para desplazarse por terrenos accidentados.

Recuperar una parte de la historia ganadera de nuestras sierras

La presencia de la Pajuna en la Sierra de Baza tiene también un importante componente cultural. Durante generaciones, estos animales estuvieron integrados en la vida de los cortijos y explotaciones de las zonas de montaña, donde cumplían distintas funciones dentro de las economías familiares, desde el trabajo agrícola hasta el aprovechamiento de su producción de carne y leche.

La recuperación de este ganado en la Dehesa de Moras permite volver a vincular una raza autóctona con uno de los territorios en los que históricamente estuvo presente y demuestra que la actividad ganadera tradicional puede encontrar nuevas formas de convivencia con la conservación de los espacios naturales.

Desde GRAPA queremos poner en valor iniciativas como esta y reconocer el trabajo de los ganaderos que mantienen la Pajuna y apuestan por sistemas de producción extensivos adaptados a nuestras sierras.

La conservación de una raza autóctona depende de que existan animales, ganaderos y territorios en los que puedan seguir desarrollándose. La vuelta de la Pajuna a la Sierra de Baza es, en este sentido, una buena noticia para la raza y para el patrimonio ganadero de las sierras de Granada.

Enlace a la noticia original

Leave Comment